sábado, 11 de abril de 2020

La Verdad del Coronavirus




Mirar libros suele ser beneficioso para el practicante, ya que aporta conocimiento y lo que es más importante, ofrece la posibilidad de hacer algo que la actual sociedad ha dejado de lado y que no es nada más que pensar. Si además de mirarlos, somos capaces de leerlos, podríamos llegar a convertirnos en pequeños eruditos por unos instantes. ¡Ya sé que es complicado!

El fundamental problema de las sociedades con sus gobiernos, o lo que podría significar lo mismo, la ventaja de ciertos gobiernos de cara al resultado de un muestreo que diagnostica al pueblo como inculto, es precisamente la carencia total de conocimiento que en conjunto tenemos la capacidad de usar, para entender, valorar, criticar y hasta pedir la cabeza de este o aquel Presidente y su siempre respetable clá. Nunca olvidemos que cualquier gobierno democrático, se nutre en su mayoría de inservibles mentes en muchos casos criminales que están u ofrecen su incondicional sufragio, sin por supuesto mirar los libros a los que me refería al principio de este amigable texto.

No hace falta ser muy inteligente  para después de leer esta introducción, entender que me sobran amigos. ¡Efectivamente!

Ahora vamos a imaginar que alguien es capaz de pensar reiteradas veces sobre lo mismo, basando ese proceder en el conocimiento adquirido al mirar los libros a los que hacíamos referencia al principio e introduciendo en el mismo coctel un poco de la experiencia vivida. ¿Podríamos ser así capaces de sacar conclusiones acertadas o cercanas a la realidad? Si la respuesta es sí y en ese punto, podríamos intentar volver a dar otra vuelta de tuerca a las ideas preconcebidas y ajustarlas al derecho de lo reflexionado y acercarnos un poquito más a la verdad objetiva. Más tarde solicitamos información oficial, extraoficial, testimonios y siempre al lado un libro de cálculo de quinto de primaria, ese poquito de lógica y nos ponemos en marcha.

Redes Sociales y Coronavirus en China.

No queda más remedio que empezar por decir algo que aun siendo doloroso, supone una realidad más que aceptada por la comunidad científica. El número de imbéciles que pueblan las redes sociales, es directamente proporcional al del conjunto que invade el planeta. Esto se demuestra al leer las diferentes hipótesis que se manejan en relación a los comienzos del coronavirus, véase complot gubernamental para arruinar a las potencias enemigas o conspiración para diezmar la población propia sin asumir responsabilidades. Para esclarecer la imberbe mente de algunos entusiasmados seguidores de Hubbard, quiero comparar estos hechos solo producidos en sus cabezas con lo acaecido aquel famoso por fatídico 11 de Marzo, ya que según teorías, los 191 muertos oficiales del atentado yihadista de 2004, se deben de atribuir a una asociación entre Gobierno, Inteligencia y Fuerzas de Seguridad del Estado que procuró un cambio de gobierno en España. Ni que decir tiene que las películas en Neftlix y que otra cosa es aprovechar una coyuntura formada por hechos y respuestas a esos hechos, para cambiar el sentido de las cosas. ¡Mala praxis, pero legal!

Leo con fervor, las preguntas que nos hacemos sobre las diferentes rutas que un primer brote de Covid-19 tomó en China. ¿Por qué en Wuhan y no en Shangai o Pekín? Este simple planteamiento hace rondos con la imaginación de los viandantes, que sin lugar a dudas y con tinte catedrático, conocen los motivos.  Virus manipulado genéticamente para usar a modo de eugenesia.  Ni como alegoría de la imaginación me sirve. La realidad es muy diferente y una vez construida desde la base, podemos decir que no generar virus para destruir la humanidad, no quiere decir que los gobiernos de ciertos países aprovechen la otra vez, siempre coyuntura, para equilibrar los ecosistemas y enmendar errores. ¿He dicho enmendar errores? Sí. Hasta el punto de ralentizar las investigaciones en pro de soluciones a la vez que se oculta los muertos a millones. Recomiendo leer en repetidas ocasiones, ya que no contesto preguntas. ¡China es China! Y por supuesto que no tiene el mismo precio un ciudadano chino que uno que no lo es. ¡Matemáticas puras y duras!

Y contestando a otra pregunta que quedó en el tintero, voy a plantear visitar una entretenida tabla de provincias chinas en la que después de situar Wuhan dentro de la correspondiente Hunai, observemos las diferencias de PIB y número de habitantes. La pasividad ante los más pobres, siempre genera más riqueza en las clases altas, reiterando que no me refiero a un guion cinematográfico del tipo Venganza, Conexión Pekín, sino a la simple pasividad. ¿Entonces no se preocupa el gigante asiático de sus ciudadanos? Evidentemente se preocupa y mucho, tanto que los erradica con una simple patada a seguir. ¡Mala praxis, pero legal en China!

España.

En contra de lo que los mismos que no miran libros imaginan, los imbéciles piensan y los imberbes mentales materializan en sentencias y dado por supuesto que los chinos son capaces de replicar cualquier cosa y multiplicarlo por rango de precios y niveles, somos los europeos los que especialmente nos quedamos anonadados con ciertas de sus políticas comerciales de las que derivan su trato a la ciudadanía a la que manipulan como si fuera peso en canal. Es de esta manera y durante esta corona-crisis como es más fácil atribuirse la desdramatización que en cuestiones manipulativas referente a los fallecidos tenemos en la palestra.

Si los chinos matan a un millón de personas y certifican un mínimo porcentaje, no es necesario pensar en hacer las cosas bien, ya que en un principio nos beneficia disminuir artificialmente el número de muertos. Al fin y al cabo, China es un gigante económico, militar y comercial, modelo a seguir por cualquiera. ¿No?

La realidad del Covid-19 en España, es muy diferente a la oficial. A modo de juego, vamos a intentar pensar fuera de cualquier color político y solamente recordando a La Tía Enriqueta o El Probe Migué, que probablemente junto con otras decenas de miles de padres, madres, familiares y amigos, no estarán a la vuelta del confinamiento.  ¿Vamos a ello?

En el día de hoy lo que suelo denominar con el americanismo Administración Sánchez, nunca mejor por sus principales características denominado y sin hacer ascos a las concordancias con Xi Jinping, nos ha comunicado que se han producido poco más de 500 fallecimientos por coronavirus. Hagamos todos el ejercicio de mantener ese dato en el bolsillo derecho del pantalón del chándal. Recordad que no se puede salir y la mayoría vestidos con cómodas prendas deportivas.

Al estar imaginando, no nos va a ser muy difícil acercarnos mentalmente al Dreams Palacio de Hielo de Madrid, situado entre Conde Orgaz y Hortaleza. Siempre con la imaginación, pongámonos en la Repsol situada enfrente de la entrada a la improvisada Morgue y supongamos que podemos contar los ataúdes que uno a uno y bajo un pseudónimo formado por una letra que acompaña un número se cargan en vehículos para su traslado. Yo me voy a imaginar un número cualquiera, puesto que también tengo el derecho de obrar sobre hipótesis formadas desde la enajenación transitoria que acostumbro a disponer, siendo este número 180 en el día de ayer. Si desde el día 27 de Marzo, me creo pues no lo he visto, que La Ciudad de la Justicia, alberga otro posible mortuorio e imagino un dato similar, me juntaría en el opuesto bolsillo del chándal con una cifra que se aproximaría en dirección y sentido a los 360 traslados de fallecidos.

Sur, un medio de comunicación andaluz, expone en portada que el número de fallecidos por coronavirus casi triplicaría la cifra oficial en Málaga. ¿Usamos otro de los bolsillos del chándal?

El gobierno autonómico de Castilla La Mancha, asegura que por sus cuentas son 3000 los fallecidos por la primera pandemia del Siglo XXI. Este dato multiplica por 4,28 las cifras oficiales. ¿Significa eso que cuando lleguemos a 20.000 fallecidos según El Doctor Sánchez, habremos perdido 100.000 vidas? ¿O los políticos de Castilla La Mancha no miran libros de matemáticas?

La prestigiosa revista The New England Journal of Medicine, escrita por médicos y científicos nos deja una cifra real sobre la tasa de mortalidad del coronavirus. Esta cifra según la especializada revista, podría llegar a un máxímo del 3 %. Para los que no miran libros de matemáticas y por hacerlo fácil, solo hay que multiplicar los fallecidos por 33, 3 y sabremos el número de actuales contagiados. ¡Medio Millón!

Cuando las matemáticas se mezclan con escalas productivas y aunque estas sean bajo la especialidad de muertos, suelen venir por rangos. La misma revista asevera que el rango inferior en la tasa de mortalidad podría ser de 0,25%. Si seguimos imaginando esa posible operación de cálculo, estaríamos en condiciones de decir que la cifra de contagios sería el resultado de multiplicar los actuales en cada momento por 400. A groso modo y en conversación de bar esta cifra está entre 3 y 4 millones. No intentéis meter nada de esto en ningún bolsillo. ¡No cabe!

Me levanto cada día con alguna noticia de que algún ser querido, cercano, conocido o del que tengo referencias ha pasado a engrosar alguna lista de fallecidos por alguna causa. Desde que empezó este juego para muchos, lo digo por las sinceras risas que a veces produce, me faltan decenas y decenas de personas que el año pasado se movían por estos lares, figuraban en mi teléfono y hasta en algún caso he hecho trampas al mus. ¡Quizás mueran todos en los 100 kilómetros cuadrados que me rodean cuando estoy quieto! Recordar para los que no miran libros de geografía, que España tiene 505.000 de estos kilómetros, eso sí contando las islas. ¡Los kilómetros cuadrados tampoco deberían de caber en ningún bolsillo!

La realidad del Coronavirus.

¿Cuál es realmente la verdad?  La tasa de mortalidad en el país de los chinos se ha movido en estos últimos años entre un 7 y 8 por cada mil habitantes. Esto quiere decir que anualmente y sobre 1400 millones de habitantes, desde el año 2000 han muerto más de 200 millones de chinos o lo que es lo mismo, 10 millones al año aproximadamente. La Gran Pandemia, por homenajear a La Gran Muralla, les ha supuesto incrementar la columna del concepto chinos muertos, en 3 por cada 10.000. ¿Realmente se ve La Muralla desde el Espacio? Ya os aseguro yo que de ninguna manera.

La población está asumiendo que por el valor de unos cuantos chinos, Xi Jinping ralentiza la economía, cierra fronteras y se retira de una guerra económica contra los estadounidenses y yo aseguro que es totalmente incierto y que el Partido Comunista Chino tiene unas tablas por las que recoge velas a partir de los cuatro o cinco millones de fallecidos y de ser estos informados al resto del mundo.  ¡Sino, tampoco!

Me he cansado de escribir tonterías y tengo que terminar. A veces pienso que dejar de mirar libros, olvidar la historia y dejar el vicio por los clásicos me ha convertido en un imbécil más con rasgos de imberbe mental y muy dado a pensar en utopías para lo positivo y a dramatizar demasiado en lo negativo. ¡Es lo que tiene la democracia!















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