martes, 28 de junio de 2016

El Megahueso. Para @ierrejon



Fue a principios del siglo XX cuando quedó acuñado un concepto a través del que se justificaría y canalizaría la manipulación sobre la sociedad. Cualquier persona que haya sido capaz de seguir mis textos, será capaz de entender que estoy a favor de la protección del estado de bienestar y de asumir sin problemas los daños colaterales. Pretendo explicar que, el poder real, diferente del gobierno de turno, tiene la necesidad y obligación de guiar a la gran mayoría de la población hacia una forma de vida que evite los riesgos colectivos.

Alguien dijo alguna vez que la clase media creó el concepto de sociología de masas para ametrallarlas mejor. Y así, una sociedad que tiene que dar gracias por vivir bajo la orientación y movimientos sistemáticos que asumen sin darse ni la más mínima cuenta de ello, a veces incide en erróneos procesos que, de manera momentánea, dan al traste con el estado natural de la evolución de las masas.

En estos últimos años han existido varios errores sobre los que los desconocidos estamentos de poder a los que me refiero, han errado gravemente, poniendo en peligro ese estado de bienestar, la democracia y la propia libertad del individuo.

Lo que estoy escribiendo puede resultar paradójico en el sentido de que contraponer los términos libertad y manipulación, argumentando que parecen solamente uno no debería parecer consecuente. Y estoy seguro que para la mayoría de la iletrada población que nos rodea, llegará incluso a ser inentendible en alguno de sus aspectos. Pero vayamos un poco más allá y quizás con algún ejemplo se podrá entender bastante mejor.

La Primavera Árabe fue un proceso que podríamos definir de muchas maneras pero la única verdad es que fue un sistemático paso a paso de Occidente para democratizar estados del norte de África y Oriente Medio, con fines únicamente económicos. Estos días hace unos diez años que se venía barajando esa idea que, normalmente y debido a los riesgos que llevarla a cabo iba a suponer, tenía muchos informes contrarios que la desestimaban.

En realidad, lo que se contó como una manifestación y rebelión social a partir del pobre Bouazizi en Túnez y que se extendió por Argelia, Omán, Yemen, Sudán, Líbano o Sáhara entre otros muchos países repercutiendo en el mejor de los casos en la destitución y dimisión de gobiernos, solo fue una organizada estrategia para terminar con algunas de las dictaduras que habían acabado su papel y que, en ese momento, ya no servían para nada. Seguir hablando de esto, sería meterme en zona de riesgo y, si bien es cierto que no tengo miedo a nada humano, en estos momentos tomo demasiadas pastillas para generarme el más mínimo dolor de cabeza de más.


Usar a Bouazizi es exactamente igual que poner a Hessel y su pantomima ¡Indignaos! al frente de una rebelión. La paz y el amor son conceptos muy bonitos que en muchas ocasiones, se enarbolan para unir fuerzas contra el poder establecido. Incluso podría estar de acuerdo en que cualquier manifestación conjunta del pueblo siempre está justificada. Y de ahí el error a través del cual quien de verdad controla el poder, protegiendo y a su vez dirigiendo a las masas, permitió el nacimiento de un movimiento de izquierdas tan radical en sus principios que empezó a pensar por sí solo, hasta el punto de que en el día de hoy, es ese mismo movimiento, el Podemos de hoy, el que reniega de sus propios principios.

Todo vuelve a su ser. La naturaleza pone todo en su sitio. Y el control de la sociedad por quien procede, seguirá estando ahí, guiando esa línea de tiempo a la que llamamos, historia.

@ierrejon Casi estoy por ponerme a tu disposición o por ponerte a mi disposición. Podríamos hasta negociar en esos términos. 

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