sábado, 27 de febrero de 2010

¿Para qué?


El mundo es un asco. Oscurantismo.

Hoy, es de esos días que me hubiera estado devolviendo en el puto baño todo lo que tengo dentro. Hoy mi careta de "chico duro" se ha hecho traslúcida y me ha costado sobrevivir. A mi alrededor pasan cosas que trato de llevar con dignidad. Una dignidad que no sale de mi y que me dedico.

A veces nuestro gaia, este negocio de conjunto de cosas en equilibrio, falla. Trato de pensar que todo forma parte de ese rito en donde cada día el sol sale.
Negro.

“Todos los hombres tienen una fatalidad de vida: la acción no es la vida sino una manera de echar a perder cierta fuerza: un enervamiento”

Lo eterno y lo efímero, Verlaine y Rimbaud. ¿Por qué necesitamos arriesgar algo para sentir la necesidad de mantener lo querido y por tanto hacer querido lo que mantenemos? Quien conozca la obra de Rimbaud, fantástica. Quien recuerde su biografía y el momento "Verlaine", entenderá que todo ha sido y será siempre igual.

Abrazar la sombra de uno dentro del caos, es como concienciar nuestra alma de que lo que hacemos lo debemos de hacer por nosotros.

Después de el maravilloso poeta, ¿qué mas nos tenemos que plantear?. El lo explicó todo y dejó una guía de autodestrucción que en este tiempo sirve para la supervivencía como consuelo de tontos. Suficiente consuelo por otra parte.

¿Qué une a Rimbaud y a Caravaggio?

¿Puedo con todo ? Hoy me he dado cuenta que no. Me he dado cuenta que soy demasiado sensible comparado con lo que me rodea. Sé que dentro de un rato, rato de días, rato al fin, se me pasará y volveré a poder dormir dos o tres horas.

Hoy todo se me queda, o bien grande o demasiado pequeño para verlo. Necesito dormir y ni tan siquiera soñar.

No quiero soñar.



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