Hoy es un día
triste. Independientemente de los ideales políticos de cada
persona, la sociedad tiene poco que celebrar. Rápidamente y en
muy poco tiempo, las sensaciones se convierten en realidades y España, esta retrocediendo hasta los años
de la inquisición mas dura, de la imposición y del
recorte moral. Mañana nos levantaremos habiendo asimilado que
aquel personaje que pretendía hacer de censor del reino a principios de los
ochenta con la revista "Madriz" y que hoy ocupa el cargo de
Ministro de Justicia, ha conseguido quitar a los ciudadanos,
incluidos los que le han votado, la elección del Poder
Judicial.
Ha logrado pasarse
por el forro los acuerdos entre Jose María Aznar y el Partido
Socialista que hace muchos años, habían dejado esa
elección en manos del pueblo. Acomodado hace pocos días
en la calle San Bernardo ya ha dejado notar sus convicciones y
tendencias. Modificar la Ley del Aborto, hacer que la justicia sea
más cara para el que menos tiene e instaurar una cadena
perpetua innecesaria, me hacen pensar que las cosas irán a muy
mal porque ahora no han hecho nada más que empezar.
El Partido Popular
ha llegado al poder y día tras día me levanto con unas
nuevas que nunca son beneficiosas para el progreso y para la
democracia que tanto ha costado llegar a tener.
El día no
pintaba bien desde ya por la mañana y llegando a casa,
escuchaba en la Cadena Ser, el veredicto que declaraba no
culpable a ese rancio personaje, añejo y pasado de moda,
vetusto Francisco Camps.
Alberto Ruiz
Gallardón y un Tribunal Popular Valenciano han conseguido que
hoy me acueste antes de tiempo en espera de que mañana, un
jueves cualquiera del mes de enero de 2012, tenga miedo de levantarme y mirar por la ventana, no sea que me encuentre que Torrejón de Ardoz y las demás ciudades de este país han perdido su color y se muestran en blanco y negro.