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miércoles, 25 de enero de 2012

FRANQUISMO EN BLANCO Y NEGRO


Hoy es un día triste. Independientemente de los ideales políticos de cada persona, la sociedad tiene poco que celebrar. Rápidamente y en muy poco tiempo, las sensaciones se convierten en realidades y España, esta retrocediendo hasta los años de la inquisición mas dura, de la imposición y del recorte moral. Mañana nos levantaremos habiendo asimilado que aquel personaje que pretendía hacer de censor del reino a principios de los ochenta con la revista "Madriz" y que hoy ocupa el cargo de Ministro de Justicia, ha conseguido quitar a los ciudadanos, incluidos los que le han votado, la elección del Poder Judicial.

Ha logrado pasarse por el forro los acuerdos entre Jose María Aznar y el Partido Socialista que hace muchos años, habían dejado esa elección en manos del pueblo. Acomodado hace pocos días en la calle San Bernardo ya ha dejado notar sus convicciones y tendencias. Modificar la Ley del Aborto, hacer que la justicia sea más cara para el que menos tiene e instaurar una cadena perpetua innecesaria, me hacen pensar que las cosas irán a muy mal porque ahora no han hecho nada más que empezar. 

El Partido Popular ha llegado al poder y día tras día me levanto con unas nuevas que nunca son beneficiosas para el progreso y para la democracia que tanto ha costado llegar a tener.

El día no pintaba bien desde ya por la mañana y llegando a casa, escuchaba en la Cadena Ser, el veredicto que declaraba no culpable a ese rancio personaje, añejo y pasado de  moda, vetusto Francisco Camps.

Alberto Ruiz Gallardón y un Tribunal Popular Valenciano han conseguido que hoy me acueste antes de tiempo en espera de que mañana, un jueves cualquiera del mes de enero de 2012, tenga miedo de levantarme y mirar por la ventana, no sea que me encuentre que Torrejón de Ardoz y las demás ciudades de este país han perdido su color y se muestran en blanco y negro.

miércoles, 18 de enero de 2012

ESTEBAN GONZÁLEZ PONS

Mis amigos valencianos han pasado a ser ciudadanos de segunda para la Derecha española. El gobierno de Mariano Rajoy ha demostrado que obvia por completo a los más de cinco millones de valencianos. No hace mucho tiempo, un sinvergüenza llamado Francisco Camps se reunía en Gandía con el vicesecretario del PP González Pons, el presidente provicial Alfonso Rus, además de los Blasco, Sánchez de León y Arturo Torró en el ideal entorno que supone la terraza del Club Náutico y tildaba de antiespañol al gobierno de Zapatero ante las seis o siete docenas que forman la cúpula pija de Valencia. El entonces todavía engrandecido Presidente de la más radical derecha valenciana, bajo un permanente moreno estival, ejercía de profeta asegurando que cuando gobernara Rajoy los valencianos se lo iban a pasar en grande.

Recuerdo los pasados pero recientes tiempos del gobierno de Zapatero y así, a bote pronto, me vienen a la cabeza los últimos Solbes, Bernat Soria y la misma Vicepresidenta De la Vega como una muestra de la representación valenciana en los puestos de mayor responsabilidad. Mariano Rajoy, no solo no ha confiado en ningún valenciano para portar la cartera de algún Ministerio, sino que tampoco y es curioso, hay ningún Secretario de Estado por esos pasillos. Ha erradicado cualquier prueba de que tiene relaciones con esa parte de la costa mediterránea.

Es la primera vez que tengo constancia de la inteligencia del que ahora es Presidente del país. El pillaje era la religión en una Comunidad donde millones de euros en regalos a cientos de políticos justificaban las estafas y los desfalcos que hacían enriquecer a las empresas de los amigos. Aeropuertos sin aviones que hacían buenos proyectos urbanísticos, fracasados parques de atracciones por valor de cuatrocientos millones de euros, montajes en los entornos de la Formula 1, adjudicaciones en transportes, empresas de servicios de primos cercanos, desfalcos y más desfalcos, atracos y robos sin límite han conseguido que el representante de la Derecha española no quiera nada relacionado con el nombre: 

COMUNIDAD VALENCIANA