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jueves, 16 de enero de 2014

Tomás Gómez, el hipócrita ¿elegido?



Según Carmen Menéndez González Palenzuela, actual responsable en la Secretaría de Organización del Partido Socialista de Madrid, su secretario general, Tomás Gómez, -el gran defensor de las primarias a la francesa para liderar caballos de batalla contra Rubalcaba-, no tiene que someterse a la decisión sobre si la militancia le quiere o no como número uno.

Esta afirmación parece más propia de algún televisivo mentalista engañabobos que de una persona que se dedica a la política de alto nivel, siempre que alguien piense que en el Partido Socialista de Madrid se hace política de alto nivel. Decir que Tomás Gómez Franco mantiene un liderazgo "consolidado" y "muy compartido" es insultar la inteligencia de cualquiera que conoce el PSM. Creerse tal afirmación antes de verbalizarla, da signos de falta de inteligencia y exceso de soberbia.

No voy a perder el tiempo en entender por qué Tomás Gómez se empeña en hundir cada día más a los socialistas madrileños. Desde la lógica política y, con un pensamiento democrático, es inviable encontrar explicación a por qué el todavía para mí peor político de la historia, sigue al frente de la izquierda madrileña.

Los titulares de los periódicos hablan por sí solos. Y no estoy hablando de periódicos sectarios. El diario El País nos despierta este jueves con unas palabras que definen la falta de ética y profesionalidad que acompañan a la idea de que podrían ser los intereses personales los únicos que dirigen lasacciones de Tomás Gómez Franco y su teledirigida cúpula.

Los socialistas madrileños, la militancia y la mayoría de los que quieren trabajar por y para sacar adelante esta región son grandes. Mientras Tomás Gómez Franco siga pintando la mona en Madrid, la izquierda está anulada y en vías de extinción. Solo hay que ver los datos, el número de militantes y la desilusión para, de una vez por todas, plantarse y decir en voz alta que no vale usar la política como medio de vida ni hay que dedicarse a preservar clanes familiares para que te mantengan en el cargo.

El Partido Socialista de Madrid y su Secretario General no me representan. Eso no es importante. Lo verdaderamente importante es que a este ritmo, dentro de poco tiempo, no podrá representar a ningún ciudadano de esta región.