Guerra Hibrida: El Concepto que lo Explica Todo.
Mucho se habla hoy de la guerra híbrida. De repente, todos los tertulianos del paseíllo televisivo se han convertido en expertos en un término que hasta hace poco prácticamente nadie parecía conocer. Ahora, todo es guerra híbrida.
Pero la combinación de distintas formas de enfrentamiento no es precisamente nueva. El engaño, el espionaje, la propaganda, el sabotaje, los mercenarios o las fuerzas irregulares llevan miles de años acompañando a la guerra.
Incluso se ha querido situar el origen del concepto en el caballo de Troya. Quizá no sea el mejor ejemplo: aquello puede encuadrarse perfectamente en el engaño militar y en el arte de la poliorcética. Lo mismo ocurre con los mercenarios, que durante siglos combatieron junto a soldados regulares, o con el espionaje, tan antiguo como los propios conflictos.
Si ampliamos tanto el concepto, podríamos acabar llamando guerra híbrida hasta a mirar mal al adversario. Y ahí está el problema: cuando todo cabe, el concepto deja de explicar y empieza simplemente a etiquetar.
Quizá la carencia de especialistas tenga algo que ver. Cuando no entendemos un fenómeno, recurrimos a un vocablo que parece explicarlo por sí mismo. «Guerra híbrida» se ha convertido en uno de esos comodines. El tonto busca el concepto como justificación de aquello que no entiende.
A partir de ahora hablaremos de guerra híbrida siempre que no sepamos qué está sucediendo. Si no sabemos quién actúa, guerra híbrida. Si no sabemos por qué, guerra híbrida. Si no sabemos cómo explicarlo, guerra híbrida.
Es decir, siempre.
Y una última precisión sobre Frank Hoffman, presentado a menudo como el inventor de la guerra híbrida. Hoffman no inventó la combinación de soldados regulares, mercenarios, fuerzas irregulares, espionaje o engaño. Lo que hizo fue formular y popularizar, a comienzos del siglo XXI, un concepto para interpretar una determinada combinación contemporánea de capacidades y formas de conflicto.
Una cosa es inventar un concepto y otra muy distinta inventar aquello que pretende describir.
Porque la guerra híbrida no nació ayer. La verdadera pregunta es qué tiene realmente de nuevo. Y, sobre todo, si necesitamos llamarlo «híbrido» cada vez que no somos capaces de entenderlo.
Quizá no nos falten conceptos.
Quizá nos falte comprender.
