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viernes, 20 de junio de 2014

Hasta los Cojones de Engendros

No sé si le pasa a más gente pero cada día pienso en este país como una cinematográfica parodia del sueño americano que, a modo de tótem social, acuñó Adams en coincidencia con el inicio de la Gran Depresión.
Estados Unidos.
El gobierno americano fue el único responsable de aquel Jueves Negro. La gran deuda en favor de los Estados Unidos que produjo la exportación de armamento a Europa y la creación de una por entonces ineficaz Reserva Federal, impulsaron una bonanza económica que cimentó el fracaso de los planes americanos años más tarde.
Las clases medias gastaban sin control y, a nivel bursátil, el país estaba plagado de los siempre vividores y a su vez infelices keynesianos que no veían más allá del duro que entraba cada día. Estos perroflautas del momento nunca repararon en la anacrónica estanflación y animaban a ponerselargos en un mercado que estaba a punto de reventar.
Muchos fueron los años que tardó el Dow Jones en recuperar sus niveles y, durante ese largo espacio de tiempo, la mayoría de los americanos se unían para luchar hombro con hombro y salir lo antes posible de la mayor hecatombe financiera de la historia. A su vez, el país se llenó de trotamundos y guías espirituales manipulaban sin conciencia un incapacitado y débil pueblo que en esos momentos necesitaba creer.
España.
Vivimos una crisis social, económica y política al calor de la cual han florecido, por aquello de engendrar capullos, un fenómeno político mediático gracias al que la sociedad está encumbrando imbéciles. Sin embargo, cuando el imbécil tipo deja de producir vergüenza ajena, estamos en peligro.
Pongamos la televisión en cualquier momento del día y veremos cómo sin entrar en tendencias ni colores, aparecen estos raros especímenes que, montados en facilonas carreras universitarias, se llevan al incapacitado pueblo de calle a un terreno donde sin testigos campan a sus anchas con la intención de producir un expolio.
Pensando en algunos de ellos, me viene a la cabeza Beatriz Talegón. Personalidad circense encontrada con todo. Inculta hasta la saciedad e irrespetuosa con todo el entorno, se comporta como un mandril en permanente insulto a los principios básicos de la inteligencia, sedienta de conseguir una vacante de botarate político. Poco hay que esperar de quien se pronuncia a la espera de un gran sueldo que la aleje de posibles pensamientos cercanos a la prostitución, sin duda, una forma de vida más noble que la de corrupta política.
Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero o Beatriz Talegón acompañan a la oportunista derecha que representa VOX. Animalistas y hasta terroristas que pretenden dirigir el futuro desde imposibles programas propios de la demencia que ofrecen ridículas salidas incompatibles al contemporáneo pueblo español, que emula al americano de hace tantas décadas.
En definitiva, y obviando el ejemplo que podría servir para los Iglesias, Monederos y Rositas de turno, y antes de que pasen a ser un recuerdo, quiero plantear la idea que no todos somos iguales y que para pretender ser director de almas, es necesario disponer de lo que le falta a todo este tipo de gentuza. Un gran corazón.

viernes, 3 de enero de 2014

Barcelona es España y Panamá también por Real Decreto



Alterno la Cope con la Ser y al final termino siempre con Rock FM.
Cuando uno sabe de qué va esto y se enfrenta a encuestas como la de  El Mundo de hoy, donde me cuentan que el Partido Popular aventaja en 9 puntos a la Izquierda, me viene la idea a la cabeza de que la sociedad sigue evolucionando. Y no lo digo porque el PP gane al PSOE o Rosa Díaz como la siempre oportunista de moda sea valorada en tal o cual medida. Lo digo porque después de cientos de años de progresos en cuanto al concepto “sociedad moderna” se refiere, las masas siguen siendo lo más maleable que existe.
¿Quién maneja el país? El país se antoja cual material viscoelástico que reúne las dos propiedades que su nombre indica. Algo viscoso y elástico es modificable de manera instantánea y eso es lo que hacen con todos nosotros quienes han recibido nuestro voto y hoy son los que dirigen la nave en la que vamos montados.
Al gobierno actual o mejor dicho a quien está por encima del gobierno actual no le importa el número de abortos que se hagan en España ni son defensores de la vida en ningún sentido ni concepto. Las decisiones se toman desde un gabinete técnico que estudia como se puede modificar el entorno social midiendo exhaustivamente las tendencias que en el ámbito político se convertirán en voto, tras la suelta de informaciones que siempre quedan abiertas a la modificación posterior. Así pues la Ley del Aborto se ha hecho para conseguir que un sector que vota al Partido Popular, siga votando y de esta manera consolidarse en el poder. Todavía la ley no esta terminada y para terminar de sumar, ahora se modificará añadiendo el supuesto de malformación fetal a la misma, dejándola igual que en el año 85. La encuesta de hoy está vinculada a la Ley del Aborto.
Es curioso como la realidad se puede contemplar desde tantos puntos de vista como ideologías existen y desde la mía propia, lo único que así se consigue es hacer que la credibilidad se ausente.
A muchos no les gustará escuchar que fuera de la radicalización de parámetros que usan los partidos para su beneficio, el pueblo esta cada vez más junto y cercano entre si, considerando las personas y desmitificando el rojo o azul de dichos partidos.
Hoy me voy a quedar con Sacyr y su contemplado y esperado desde un principio conflicto en Panamá. ¿Por qué digo que Panamá es España? Las adjudicaciones y pliegos que los ayuntamientos españoles sacan constantemente son procesos selectivos por los que determina quien abordará un tipo de obra. 
Y los ayuntamientos españoles, al igual que el gobierno Panameño otorgan obras en base a calidades técnicas, presupuesto y garantías, siempre al mejor de los mejores y no al malo ni al regular. Ahora bien, eso no quiere decir que posteriormente se duplique o en ocasiones triplique el presupuesto ya cerrado. Por Real Decreto.

Suena el Rock de la cárcel en Rock FM.

martes, 9 de octubre de 2012

A CATALUÑA HAY QUE CONLLEVARLA.




Colaboración de Cesar Giner
Profesor Titular de Derecho Mercantil en la Universidad Carlos III. Madrid.


No tiene solución, y por eso sorprenden quienes afirman que el problema catalán debe arreglarse de una vez por todas. Olvidan que a lo largo de los siglos el particularismo catalán ha marcado las relaciones con España, unas veces con mucha intensidad, expresando su deseo de vivir aparte, otras con menos, pareciendo que ese deseo se evaporó por completo. Recordemos que en el siglo XV representantes de Cataluña recorrieron las Cortes de España y de Europa buscando algún Rey que aceptase ser su soberano, y no encontraron respuesta afirmativa por la dificultad de la soberanía en Cataluña. Ortega dijo con cierta gracia que se juntan allí los militares y brotan las Juntas de Defensa, y creedme, si un día se juntan allí los obispos, ya veréis cómo los báculos se vuelven lanzas. En su discurso en las Cortes Constituyentes republicanas en 1932, el filósofo español explicaba la tensión de Cataluña, que vive siempre en el afán de vivir aparte de todos los demás pueblos y colectividades, al tiempo que comprende que no le queda más remedio que unirse a alguna gran concentración nacional: Francia, Italia, España, quien sabe si en el futuro la Unión Europea. Y como este es el destino de Cataluña y el carácter del pueblo catalán, digamos con Ortega, que a Cataluña hay que conllevarla.
Se ha extendido en la opinión publicada que los catalanes quieren vivir aparte de los españoles. Y creo que esta afirmación exige más mesura y plantearla en sus justos términos. Hay catalanes que no quieren vivir aparte de España, a los que debemos escuchar y atender; hay catalanistas que no aceptan el rumbo independentista de Cataluña y que desean convivir con el resto de españoles; y hay, de sobra, nacionalistas que aspiran a vivir aparte de los españoles. Las próximas elecciones catalanas harán esa foto, con mayor o menor predominio de unos y otros. Ello nos conduce a una conclusión: culminado el proyecto político de los nacionalistas, es decir, obtenida la independencia a satisfacción de los unos, seguiríamos con el mismo problema, pero a la inversa, con los otros. Se mire por donde se mire, las ambiciones soberanistas de Artur Más y sus acólitos conducen a una catástrofe nacional, española y catalana.
El problema catalán persistirá. No hay solución que venga de la mano del cambio de soberanía. Los que postulan un modelo federal para España deben aclarar si ello supone replantear la noción de soberanía consagrada en la Constitución. El modelo del Estado autonómico y la voluntad de diálogo ofrecen, sin embargo, herramientas más que suficientes para encauzar las aspiraciones del pueblo catalán y del resto de pueblos de España. Hace falta hablar con amplitud de miras, dejando a un lado cerrazones y el oportunismo derivado de la crisis económica, poniendo sobre la mesa todo lo que sea necesario, excepto lo que no ayuda a solventar la secular cuestión catalana: la soberanía. Y sobre todo, hay que reclamar al gobierno de España diálogo y consenso para construir un proyecto común para todos los españoles, incluidos los catalanes. Un proyecto colectivo, pactado entre todos, que ponga a España con viento en popa y a toda vela rumbo al crecimiento económico y social sostenible. Un proyecto que ilusione y por el que a todos merezca la pena seguir apostando por la convivencia entre los pueblos de España. Y cabe pedir que la derecha española y catalana no utilice el debate de la unidad de España para esconder su incapacidad de respuesta política a la grave crisis económica y a las necesidades de muchos españoles.