viernes 27 de enero de 2012

ANA BOTELLA. LOS ORÍGENES.


“Libertad, justicia y verdad”, es el lema al que rinden un diario homenaje las Madres Irlandesas. Estas Madres, a las que pondrá nombre alguna beata del país de Isolda, fueron las que tuvieron la responsabilidad de dirigir a la actual alcaldesa de Madrid en sus primeros pasos destinados a convertirla en una gran mujer. De eso hace casi sesenta años que son los que Botella lleva vagando por este mundo, aunque nosotros solo tengamos verdadera constancia de ello, a partir del día en que su marido se convirtió en el Presidente del Gobierno Español. 
Aprendió lo que significa el término “Libertad” y así lo predica en su defensa de las libertades de los demás: La hortelana de las peras y las manzanas nos recuerda cada día que la libertad sexual de las personas supone una involución en la forma de vivir. Convive al amparo del Partido Popular, el que cada día nos muestra el lado más oscuro de la Justicia y qué decir de la verdad, ¿qué decir de la verdad de Ana Botella? ¿Tal vez sea su gran virtud? La verdad por delante y soltar las cosas que piensa sin prejuicios y demostrando lo poco que aprovechó las clases de las monjas. Piensa que la polución no es nociva para el ciudadano y lo expresa, valora el machismo como forma de vida y así lo narra en sus cuentos para niños, donde los protagonistas son los conejos, o vuelve a interpretar la Cenicienta como nos la contaron hace siglos muchas culturas y desde el menosprecio a la mujer. En otro momento de sinceridad, exclamó que en el desastre del Prestige el culpable solo podía haber sido el propio barco. ¿El propio barco?
 ¡Hay que joderse, la felicidad que tiene esta mujer!  
La destinaron por orden de su marido a mejorar la calidad del aire que respiramos en la capital. Hoy en día, e imagino que por su trayectoria y logros políticos, ha sido puesta por unanimidad en la derecha madrileña como la que manda en el Consistorio de la capital. 
Hoy, y en la semana gloriosa que Gallardón y los tribunales populares nos han regalado, sólo nos faltaba a la señora alcaldesa de Madrid pidiendo voluntarios para gestionar los servicios públicos de todos los “gatos”. ¿Incrementará las listas del Paro? Es capaz. Pero lo que más me indigna es la poca vergüenza que tiene esta mujer, alcaldesa de la capital mas endeudada del país y que por sí misma alcanza casi un cuarto de la deuda de todas las localidades, a plantear medidas que son propias de la ironía del mudo de los Hermanos Marx.
Hablando de Irlandeses, siempre he creído que aquella afirmación de Bernard Shaw, que venía a decir que son los tontos los que hacen que el mundo evolucione porque los listos se adaptan sin necesidad de inventar, era una ridiculez.  Si mañana me levanto con otra gilipollez de este calibre, cambiaré las batallas que me cuenta Herodoto por Pigmalion. 

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